lunes, 28 de julio de 2008

Simulcop objeto de culto. El gran simulador.


Usando un papel de calcar (o papel manteca), y con un poco de paciencia, se podía delinear con un lápiz sobre un dibujo complicado, o un mapa imposible. Después sólo era cuestión de volver a rayar el reverso y de repasar nuevamente la línea y transferirlo a la hoja del cuaderno. Una vez coloreado, con este simple método el dibujo calcado siempre tenía muchas posibilidades de obtener un “Muy Bien 10” o un “Excelente” . El Simulcop tenía algo de mágico y también de tramposo. El Simulcop se presentaba (y no sin razón) como “el dibujo que dibuja”. Más allá del rescate estético o sentimental del Simulcop, su uso es un ejemplo de la estandarización de la educación, síntoma previo a su casi desaparación.
Si la tarea encargada por la maestra consistía en dibujar un pulpo, el Simulcop ofrecía “el pulpo”. No había otro. A cambio, evitaba que en un exceso de entusiasmo se le dibujaran nueve brazos en vez de ocho.
Claro que la venganza de los no simulcopeanos llegaba cuando la maestra anunciaba, para toda la clase, una consigna desconcertante, para la que ya no había copia que valiera: “Y ahora, para terminar la clase... ¡un dibujo libre!”
Por Santiago Rial Ungaro, Radar 22/01/2006

1 comentario:

Jorge Romeo Gieco dijo...

Buscando información por toda la web, me encuentro con tu publicación sobre el Simulcop, este emblema de otros tiempos en lo que refiere a dibujos para la escuela.
Los conocí de casualidad y me enamoré del concepto y más que nada de todo lo que tiene que ver con el contacto con la hoja y el lápiz y la afinación en la motricidad, para que este acto de emular y no crear, se transforme en un desafío de precisión. Tanta es mi fascinación que inicié una búsqueda y compra de todos los ejemplares. Todavía me faltan varios, pero no desistiré hasta lograrlo.
También tengo en marcha una página web en donde trataré de recopilar todo sobre el mundo SIMULCOP y por supuesto su difusión. https://simulcop.com.ar/ . Asi es que este es mi comentario y te dejo un cordial saludo.
Muchas gracias por el espacio.

La tertulia

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